A los que no tienen donde ir, a los que guardan debajo de la alfombra, a los que coleccionan cadáveres en el placard, a los que dejaron de percibir lo real, a los que no comprenden sus pesadillas ni sus sueños, a los que se siguen castigando después de haber sido castigados, a todos ellos, los Mártires de Cabeza Piramidal.