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miércoles, 13 de abril de 2011

La Bomba

La Bomba



Había pájaros pesimistas quejándose de semejante espectáculo. El tic-tac de la bomba era una tortura china para Selina.
- ¿Podés prestarme atención la recalcada concha de tu madre?
- Te estoy prestando atención Bel, de verdad –mintió Selina.
- Siempre estás en otra cosa, estás acá y en otro lado, estoy harta.
- Siempre fui así. Vos me aceptaste así –le dijo mientras le tomaba las manos cortando las distancias entre ellas por la mesa-. Te amo, lo sabés, pero me parece que deberíamos solucionar antes el tema de la bomba que…
- ¿Te das cuenta? No nos vemos nunca, quiero poner un poco de proyecto en esta relación y vos me hablás de una bomba de mierda?¿Te das cuenta que siempre hacés lo mismo?
Belén soltó las manos de Selina y se recostó en la silla. Los ojos verdes de Belén ardían. Estaba furiosa, cansada, dolida. Selina creía que estaba hermosa, incluso, tal vez le besaría el cuello y comenzarían a solucionar la discusión como otras tantas veces, pero la bomba…
- Está bien. Vamos a hablar en serio -Selina jamás sudaba, pero ahora tenía el pelo rubio mojado, empapado, sucio-. Estuve pensando, sobre algo que podría ser muy bueno para nosotras.
- Hablá.
Selina necesitaba algo fuerte, que convenciera a su novia. Algo sólido, para safar del momento, para ver si podía desactivar la bomba. La mayoría eran falsas alarmas, pero.. ¿Y si ésta no lo era? Selina no quería perder a Belén. Estaba enamorada, pero Selina, no dejaba de ser Selina, con todo lo que eso implicaba. Belén lo sabía y ahora necesitaba un plato fuerte. Nada de trucos baratos. Un paso adelante. Antes había sido irse a vivir juntas, pero ahora, eso no alcanzaba.
Selina respiró hondo y miró fijo a su novia.
- Adoptemos.
Parecía que había explotado una bomba en la cara de Belén. Se quedó petrificada, con los ojos y la boca abierta. No podía creerlo, que ese verbo hubiese salido de la boca de Selina. No podía ser real.
- Yo… yo…
- Tenemos dinero para hacerlo, podemos manejar los horarios del trabajo para poder cuidar a nuestro hijo. O hija.
- Hi.. hijo –apenas pudo soltar Belén que parecía haber perdido toda su fuerza y seguridad.
Selina asintió con la cabeza. Se levantó, rodeó la mesa y la besó en la boca. Belén tenía los ojos humedecidos.
- Ahora voy a…. –dijo Selina mientras se metía debajo de la mesa.
- Sí –dijo Belén.
En unos segundos Selina estaba con la bomba desactivada en la mano.
-  Voy a llevarla a la comisaría –dijo Selina mientras sonreía y balanceaba la bomba como si fuese un péndulo para hipnotizar.
Belén asintió con la cabeza varias veces mientras lloraba en silencio.
- Vuelvo en un par de horas.
Selina tomó la campera de jean colgada detrás de la puerta del departamento y se fue.
Belén se secó las lágrimas y observó por el ventanal del balcón. Afuera hacía un día hermoso ¿Por qué Selina tenía que haberle mentido así? Esta vez había llegado demasiado lejos.
Belén buscó en el bolsillo del jogging. Sacó un control remoto y presionó el botón.

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