Noche Prusiana
Cenábamos en silencio en el refugio 34. Entonces entró Mijail. Dejó la puerta abierta para que sintiéramos el frío de la noche prusiana. Mjjail me miró con odio y luego dijo: Kol se infectó. Los demás bajaron la cabeza y siguieron masticando. Terminé de comer y salí a fumar. Tosí y escupí sangre. Con suerte me quedaban dos o tres días más; y sin embargo, pensar en Mijail llenándole de plomo la cabeza a Kol... era un fin del mundo demasiado bueno. Reí en medio del frío mientras esperaba que Mijail presionara el gatillo.

3 comentarios:
muy buenos los dos primeros me gustaron.
muy buenos el primero y el segundo me gustaron el último impecable. bien ahi frank!
Muchas gracias! Dentro de poco voy a actualizar el blog con varios relatos.
Saludos!
Publicar un comentario